lunes, 6 de octubre de 2014

ñ

Ven aquí, no te evadas 
otra vez entre las sombras
fantasmales de la Luna,
no me huyas inasible por mi insomnio
que  hay perfumes entre las ramas
impregnados con tu nombre.
Ven, no te escapes de nuevo
de mis dedos ahora que acaricio tu piel
entre  la bruma, no me dejes naufragar
en estas horas en que nadie
sospecha del cian de mis ventrículos,
ahora  que reinan en mi lenguaje 
los óxidos y la asfixia  y los salitres. 
Ven libre y deseosa
que estoy abierto
a todas tus perfidias.

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