lunes, 6 de octubre de 2014

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Ahora que nos llegan las sombras
y el frío nos helará los huesos; ahora que las nubes
se agolpan en nuestros ojos y la luz
macilenta y enfermiza se apodera de los días,
ahora
que se acaban los colores y los brillos
se mutilan la belleza de sus haces. Ahora que el Sol
se vuelve feble y nos llegará el otoño
imponente; ahora
saldrán los gentíos a las calles
con los gritos de guerra en carne viva y en sus banderas
lucirán las balas y los cuchillos
rasgarán las vidas de algunos inocentes
y entonces, amor,
quizás
tan
sólo
entonces
deberíamos
olvidar
que somos mundo
y vivirnos
ajenos a su locura.

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