viernes, 3 de octubre de 2014

i

En la ciudad que  azota el Levante
con soledad y tristezas
se expande la ambición del otoño
como torres de irises
cegados de sueños
y el murmullo del mar
con sus historias antiguas
de hombres perdidos
en la hondura del muelle
por un amor imposible. En la ciudad
que ahora dormita
ahíta de espasmos
que el viento le trae,
solo el tedio
le ronda sus calles.

.
Publicar un comentario