jueves, 2 de octubre de 2014

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Y tú, mi amor, en qué lugar del mapa
te me escondiste hoy, en qué ciudad de luces
amanecías hermosa como un jardín de estíos,
dónde para alegrarle la vida
a los tristes del mundo, te adentraste en las calles.
Dime, de  qué aroma era tu pelo, de qué
color tus ojos, de qué sabor tus labios.
Y tú, mi amor, por qué piélago remoto
te escapas de mis sueños, en qué templos me huyes
para que no te halle. Dime, qué fruto sagrado
te salva de mi ímpetu, qué extraño sortilegio
te hace invisible a mi deseo. Cuéntame, mi amor,
por qué tantas insidias
si el tiempo se me acaba.

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