domingo, 28 de septiembre de 2014

88

Pasa la noche con su cosecha de sueño
prendida de las horas. Soy inmune
a su tedioso discurso, ajeno a la densidad
de sus vidrios. Sólo esta
estruendosa mudez que en mi bosque habita, 
este escribir inútil
y el residuo ebrio de las damadenoche
me distrae un poco
de  otros infortunios.

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