viernes, 26 de septiembre de 2014

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Pero a ti, mi amor, ajena a las noticias de la vida,
por prescripción facultativa te cobijaré en mis brazos
para que no te violenten los dramas, para que lo mustio
que guardan los jardines para florecernos en otoño
no te roce, para que los óxidos
que nacen en los huesos por las lluvias
no te hagan zozobrar con sus malacias
ni que el ruido estruendoso de los vientos 
que nos llegarán desde el Este
te canten sus tragedias. 
Pero a ti, mi amor, para que nada te llague
te cobijaré en mis brazos.

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