miércoles, 24 de septiembre de 2014

73

Tengo, cuando la lluvia me llega,
un niño escondido en mi esqueleto,
canto de alegría, se me eriza la piel
y se me saltan las lágrimas,
me reflejo en los charcos
hasta que otra vez regreso a este ser
adusto y serio.

.
Publicar un comentario