domingo, 21 de septiembre de 2014

66

Llega la noche, otra vez llega  la noche,
con su rutina de sombras 
rondándome las tapias, con su música callada
para resaltar la seroja, su crepitar luctuoso. Viene la noche
con su discurso de aromas
inundándome el patio, con el susto en la carne
de los pájaros ateos. Viene con tu figura invisible
para enredarse en mis sueños y con todos mis desastres
vibrando en carne viva.

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