domingo, 21 de septiembre de 2014

64

He cruzado las sendas más oscuras
para pronunciar tu nombre y los más frondosos
bosques para hallarte la sombra. He vivido
catástrofes en el alma y extremos vendavales
en la carne por reencontrar tu ruta y al fin,
de tantas humaredas en mis manos, de tantos
mapas destruidos, de irte tan de mí tan descarnada,
he perdido el Norte y los ritos tenebrosos del invierno
se me hicieron en mí como si fuesen míos.

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