jueves, 18 de septiembre de 2014

62

Ahí el violonchelo con su caricias tristes
rasgándome las horas como si fuesen lutos
disfrazados entre jazmines. Ahí está tu voz
con el mensaje oculto de que tanto me quieres
mientras la lluvia cae
sobre mis jardines enfermos. Ahí como hasta ahora
la melancolía sin motivo previo
sin justificación plausible
o quizás de tanto otoño
como se me viene a los labios
me esté volviendo gris
como este gris del viento
que otra vez me invade
tan reiteradamente.

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