jueves, 18 de septiembre de 2014

61

Jamás conoceré tus nubes rojas
envueltas en las horas del ocaso
ni los latidos que saltan
desde tu corazón alegre
hasta estas primaveras
de oros y de magnolias. Jamás
conoceré los cárdenos reflejos
que adornan tus ventanas estivales
ni el Sol del mediodía
en que te abrasas
con la placidez de un demonio
enrocado en mis ojos. Jamás
recitaré la poesía de  tus labios
ni el sabor de tus palabras
ni los disolutos momentos 
en que me dirías que sí,
jamás
porque estoy preso
en mis propios desvaríos,
en este ir cansado
hacia todas mis metas.

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