martes, 16 de septiembre de 2014

48

Ya no llorarás por que se mustien
las flores en el otoño ni porque 
en las suaves primaveras de estos páramos
nos embriaguen con su aroma los jazmines
ni porque liben las abejas
tan ágiles sus néctares. Ya no llorarás
porque te suba el corazón hasta la boca
cuando te ahogue en mis besos
ni porque te diga que amo
cada palabra que gimes. No,
no,
ya no llorarás
de emoción bajo la lluvia
frenética del parque
ni porque se nos rompa la mar
en incontables trocitos
de verdes y de purezas,
llorarás,
si acaso lloras,
porque nos inunde el invierno
con todos sus velorios.

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