sábado, 13 de septiembre de 2014

35

Cuando la sangre brote 
de los corazones sagrados
que laten en los niños 
cargados de años y los prebostes
que editan pregones de muerte 
para los oídos de otros
y las calles se rieguen 
frondosas con dolores y lágrimas
y sean los tumultos y los tiros
y las graves ofensas
a las madres y a los hijos,
quizás no me importe
que se nos apague el mundo.

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