jueves, 11 de septiembre de 2014

11

Ya no tengo palabras que te lleguen
con su sonoridad de Luna, con su canto de fuente,
con el aroma de rosas. No me quedan 
lucérnulas ni faros ni los brillos magníficos 
que guardan las esdrújulas para asombrar tu oído. 
Nada es
como hubiese querido
apenas unas rimas, trasnochadas y pálidas,
transcribo insustanciales
para que siga el espectáculo.

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