jueves, 11 de septiembre de 2014

10

Siento el lívido discurso de la noche
sobre la soledad de mi bosque. 
Nada bulle, nada vibra, nada tiembla
sino se hacen cárdenos
latidos de las sombras lo que apenas se escucha
entre las retamas. Temo de que me llegue  el sueño
y suceda todo tras mi quietud de piedra,
tras mi vencidos ojos.

.
Publicar un comentario