lunes, 21 de agosto de 2017

104

Agosto 104

Debería hablar de ángeles
postrados en las aceras
aplastados, de inocentes
moribundos que exhalan
sus últimos latidos o de
pobres ciudadanos,
ciudadanos que tienen
nuestros nombres,
que yacen inconscientes
matados por el odio.
Debería hablar
de la justicia,
del amor,
de la piedad
pero
no
puedo.


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103

Agosto 103

Por ahora no tengo mucho que decir
o acaso no quiera pronunciar siquiera
una palabra que te nombre.
No quiero que la rabia enturbie
mi equilibrio, que la ira me gane
la justicia, ni quiero parecerme
a esos monstruos que carcomen
con sus odios a su prójimo.


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102

Agosto 102

No quiero que en estas noches de verano
hermosísimas como edenes primigenios,
abiertas al frescor de un aire cristalino…
No quiero que se ensucien
con la rabia de tus filos, ni que manchen
con su extrema podredumbre
estos cielos estelíferos que observo.


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101

Agosto 101

He vivido terribles sucesos personales
y he visto en directo la muerte de unos ojos
resignados ante su sino. El desprecio
de algunos ante un incipiente epitafio
y el sarcasmo y la ironía
si el dolor se instaura en otras almas.
Yo desisto, me aparto, me aíslo
entre los muros de mi bosque
y espero a que todo nos sucedan,
sea esto lo que fuere,

después ya veremos.


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domingo, 20 de agosto de 2017

100

Agosto 100

Te equivocas, no fuiste
el huracán que dices, ni la princesa
rosa buscada por los hombres
dados a la lírica. No, no fuiste
la dulce mariposa con un sabor a miel
prendido de sus alas, ni ese canto sutil
que atrae a los héroes atados a los mástiles,
fuiste más, mucho más
la depredadora cruel que escupe
a los cadáveres cuando ya son cadáveres
o a los vivos que aún respiran
con tus nombres en la boca,
fuiste erina que se hiende
hasta el fondo de un poema
que loase tu memoria
y una noche de mar y de salitres
habitando cualquier sueño
en la cama de otro,
fuiste más,
mucho más
una voz imperativa
en la que rebosaban tristezas
hieráticas como témpanos
y un grito desgarrado
como una calle oscura
de cualquier puerto hundido
en la profundidad de unos labios
sufrientes por los tuyos.
Fuiste más, mucho más
y a veces, pocas veces,
fuiste menos
apenas una gota de cicuta
para tus devotos,
una daga  en los omóplatos
con tu sonrisa incipiente
alabando las traiciones
que guardan los murmullos
en sus lenguas bífidas,
una puerta abierta a los adioses
para tus invitados honestos
y un viento procaz
que apagara cualquier vela
que quisiera acercarse
amable a tu costado.

*

Perdona que te diga
esto que te digo
pero estoy escuchando
una polonesa
mientras leo
que la muerte impera
aún entre nosotros.

.


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99

Agosto 99

No quiero que me ensucies
con tus actos maliciosos
la paz de mis jardines
ni el canto a alhelíes
que invade a mi bosque.
No quiero que tu hambruna
por infringir las leyes
y de exponer a los pueblos
al capricho esquizoide
de tus lodos,
ensucien con sus coágulos
el fulgor de sus culturas,
las ganas de vivir honestamente
como hermanos, no quiero,
malnacido,
que uses en nombre de intereses
partidistas

los crímenes
que a todos nos afectan.


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98

Agosto 98

De querer narrarte el silbo
sinuoso del Levante
por mis pinos, su deseada
frescura, su limpia transparencia
y la locura a que somete
a los pétalos de las rosas.
De querer hablarte del deseo
que guardo en mis labios
por tus labios, de mis manos
por tu cuerpo, de mi voz
por tus palabras; de ello,
de todo esto que te digo
he mutado a mis ganas
de maldecir a los políticos
dementes que invaden
algunas instituciones
de mi patria.

Sí, no me equivoco,
he dicho
de 
mi 
patria.

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97

Agosto 97 

Cuando al fin ardan las calles
por vuestros discursos incendiarios
y se instaure el odio entre
aquellos y los otros,
entre una parte de mi sangre
contra la otra,
cuando por fin
consigáis
el estallido de las voces,
el helor de los ventrículos,
los cuerpos absortos por las calles
incrédulos vagando 
sin entender los motivos
y vosotros
huidos a esos paraísos
que os esperan,
que siempre reserváis,
entonces
quiénes
serán
los que se queden
temerosos de las luces,
implorantes ante los dioses,
quiénes seremos
los que seguiremos batallando
sin conocer por quiénes,
ni por qué,
ni por cuándo.


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96

Agosto 96

Esta noche en que de nuevo el Levante
sostiene un pulso con los pinos y las flores
comienzan a ceder las luces aromáticas
de sus pétalos. Esta noche de silencios
espesísimos por el aire y de maullidos
lujuriosos tras las tapias, amor,
esta noche de ausencias y de estar
pensando en tus ojos. Esta noche,
esta
y no otra,
amor,
esta
es
la
noche.


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95

Agosto 95

Cuando vosotros huyáis
dejaréis a las gentes de bien,
abandonadas a su suerte,
lo sé,
lo he vivido.
Siempre los que incitan
a subvertir las leyes
se expatrían
a sus palacios seguros,
con sus capitales intactos,
a la espera que las fosas,
que la sangre de los muertos,
los salven.


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sábado, 19 de agosto de 2017

94

Agosto 94

No somos todos 
los que os detestamos
pero creo 
que vais consiguiéndolo.


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93

Agosto 93

Hay quienes merecen
en su propia carne
las palabras que predican
para otros.


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92

Agosto 92

Somos, son, los humanos,
la perfección que los dioses
han logrado,
la obra más exacta
de los mundos,
el culmen de toda maravilla
y a veces,
algunas veces,
los entes más odiosos
que conozco.


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91

Agosto 91

Después de la tragedia,
de las lágrimas, después de las tristezas
enrocadas en nuestras manos,
de que aún nos duelan
las flores amputadas de nuestros corazones,
comienzan las miserias, la ruindad
de los discursos, esa podredumbre
que se anuda en las lenguas
para alentar nuestras basuras:
Este es mío, ese tuyo,
este es de otros,
este es de allí
o de nadie
o de nada
y
no
de
todos.


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viernes, 18 de agosto de 2017

90

Agosto 90

Después de los sucesos terribles,
después de las lágrimas oscuras
que nos brotan desde entonces,
después del dolor y de la pena,
qué hacer, qué hacemos, amor mío,
cómo podemos decidir
de alguna forma el futuro
que nos queda, seguir con el miedo
en la médula hasta cuándo
o vivir, sencillamente vivir
nuestras vidas
honestamente
por nosotros,
por nosotros y por ellos.

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89

Agosto 89

Amor, en esta noche que trasluce
lutos y camposantos por otra hecatombe
sucedida a los nuestros, por otra tragedia
en nuestra propia casa, por el mal
que infligen a aquellos inocentes
de cualquier nación, de cualquier otro credo,
de cualquier otra idea. Amor,
en esta noche de nuevo la tristeza
continúa azocada tenazmente
en nuestros corazones.


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88

Agosto 88

En esta parte del sur el aire
sucede cristalino y aromático
con la esencia del jazmín
disperso por el bosque
mientras pienso
que aquí la paz es un tesoro
que no pueden disfrutar
aquellos ciudadanos pacíficos
a los que amo.


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87

Agosto 87

Las ciudades sospechan de sus barrios
tenebrosos, de las plazas en que florece
el color del crisantemo, de las fuentes
en que abundan las demencias
y de las casas en que los viles
planifican sus terrores innominados.
Las ciudades abiertas a la alegría,
al disfrute de sus calles y a la hondura
que recorren sus noches hermosísimas,
ahora exudan tristezas y congojas,
miedos recorriendo el ambiente,
deseos de seguir con sus rutinas
pese a todo.

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86

Agosto 87

He decidido contravenir las normas
esenciales de mi credo: No volveré
a poner la otra mejilla. 

Se acabó.


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85

Agosto 85

Tras los rosales negros, tras los lutos
en las miradas y el aroma de cipreses,
tras los fríos arcosolios y los tristes
epitafios, llegan los discursos vacuos,
las palabras rimbombantes,
la cruda realidad de sabernos
indefensos ante el odio.


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jueves, 17 de agosto de 2017

84

Agosto 84

No quisiera olvidar, no olvidar nunca,
no olvidar aquellos cuerpos sin destino,
los disparos en las memorias,
los niños con sus pánicos
y ahora rebrotando aquí
la misma raíz de los terrores.
No quisiera olvidar, no olvidar nunca
pero preciso, es preciso
olvidar
para seguir viviendo,
por más horrible que suene,
por más egoísta
que parezca.


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83

Agosto 83

Aquí, al Sur de las desdichas, al borde
austral de las desgracia, donde la muerte
sucede a diario en las  aguas
que cruzan el Estrecho. Aquí, amor,
aquí te digo,
hay un luto principal en las pupilas,
la angustiosa congoja
del que observa
el impune asesinato de los sueños
en los ojos terribles
de los ahogados.


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82

Agosto 82

Señor de todo el universo, de todos
los universos existentes, Señor de los mares
y de las tierras, Padre nuestro
que predicas la paz, el amor, la concordia,
deja a todos tus creados
a su libre albedrío
por más que sea nuestro discurso la impiedad,
lo ruin, lo perverso
pero haz, tú todo poderoso,
tú tan omnisciente,
haz
que de alguna forma
triunfe la justicia.


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