lunes, 18 de febrero de 2019

60


60

No recordaba la blancura inerte
de los mármoles, su gelidez inmensa,
su genuina indiferencia ante los cinceles.
No recordaba
la intangibilidad de tus dedos,
la geoda de tus labios,
la vacuidad sin fin de tu mirada
en aquella noche,
en aquella pesadilla.

Después, al alba, se hizo la luz
cálidamente y ya eras otra.
Definitivamente otra.
Dijo él, tras diluirse la noche.


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59


59

Hace juegos musicales
en los recodos
más íntimo de mi jardín
el suave soplido del Levante
hace odas a los silbidos,
al silencio, al eco
melancólico entre las flores.

.

58


58

Acontece,
ante la soledad del mundo,
la caída de una hoja
a sus abismos.

Nadie la observa
pero sucede.

.

57


57

La hondura
de los ojos que te observan
todos los días
frente al espejo.
Tú solo ante ti mismo.

.

domingo, 17 de febrero de 2019

56


56

Volvamos entonces a mi discurso.
Estoy bajo cero. Bajo mínimos.
No maúllan mis gatos en la memoria,
no se alegran los pájaros en sus labores
con el hermoso discurso de la vida.
El aire se agolpa cadencioso
por las dunas, por las torres
agudas de los templos,
por los umbrosos rincones
de febrero. Volvamos
pues a mis afasias,
a estas disputas
de mí
conmigo mismo
que no puedo transmitir
y a quién le importa.


.

55


55

Qué silencio se agolpa en mi algaba,
qué calmada oscuridad entre los árboles.
Tiemblan levemente las copas
frondosas de los pinos
y los pájaros que la habitan
se acunan entre el miedo a las negruras
y el vértigo cadencioso de esa danza.

.

54


54

Sobre la mar del sur
se alertan las ondinas
y el horizonte,
teñido de negruras,
se asemeja
a un inmenso monstruo
que durmiera.

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53

Vibra levemente el pueblo
en la distancia, un halo de neón
se extiende por sus venas
con una sangre pálida.
La noche apacigua sus latidos
y se hace una intensa soledad
en sus cementos.
Sueñan las calles
con los pasos del gentío
y con las luces,
sueñan las plazas
con otra primavera
que acontezca.

.

sábado, 16 de febrero de 2019

52


52

De nuevo en esta noche de sábado
se me angostan las enciclopedias,
se me hacen herméticos los diccionarios
y me huyen las palabras a sus refugios.
En noches como esta noche de febrero
en que afuera silban los vientos y el frío
minora su crudeza y los pájaros diurnos
guardan un silencio gremial hasta mañana
esperando que les nazcan de los brillos
un enjambre luminosos de esperanzas,
de nuevo en esta noche
los enigmas inalcanzables de la vida,
las desdichas luctuosas de los ciclos,
el amor que no sucede
pese a todo.

.

51


51

Un jolgorio de luz y de seroja
se enreda en estos campos siderales
que cubren las alturas de mi bosque.
Un rosario de colores pálidos y neón
hasta la mar que se pierde
al llegar su eco al rompiente.
Un tumulto de sueños inalcanzables
que se extasía al borde del abismo
observando el bullicio azul del horizonte
con dos grandes cargueros que se cruzan
sin duda con rumbo Este hacia Estambúl

.

50


50

Yo estoy aquí, enredado en mis rutinas,
contigo en la memoria, estoy aquí
entre el jazmín y el limonero
y el viento de Levante
batiendo sus silbidos contra el mundo.
Yo estoy aquí, solitaria-mente,
absorto en un pretérito aún vivo,
estoy aquí
en este lugar de las deshojas
pendiente
de que otra vez rebroten
todas las bellezas
que aguardan...
Que aguardan aquí
por revivirse.
.

49


49

Vamos, sucedemos, vivimos
nómadas del tiempo, vagabundos
seres con un destino fatal
que se conjuga con abismo.
Caminamos indefectiblemente
huyendo de él
hasta que ese él nos deconstruye
toda relación con los relojes.


.

viernes, 15 de febrero de 2019

48


48

A veces 
cuando las palabras me huyen
hacia sus propios dilemas,
a sus cuarteles mudos,
a la aburrida calidez 
de los diccionarios
yo
las profano
impunemente,

tened aquí la prueba.

.

47


47

Siempre eres mi fin, mi meta,
mi destino, 
siempre acabo en ti,
mar que me rodea,
océano que circunda
mis límites de isla.

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46


46

Regreso a mi bosque
donde la oscuridad es pálida,
donde el silencio es eco,
donde el  Levante reina
a su libre albedrío.
Regreso 
a mi bosque
del sur,
a mi refugio.

.

45


45

Sencillamente eres
la secuela de una llaga
que nuevamente brota
con un antiguo tinte
de alegría.

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44


44

Es el frío de febrero
por la espalda, la heladura
que bulle en los rincones,
el vendaval  febril
que nos llega del Este.
Es febrero
el mes de las hojas mustias,
de los disfraces felices,
mi mes 
de la tristeza.

.

43


43

El canto
que habita en tu garganta
se aproxima al amor
pero ahora
reina en tu laringe
la más pura afonía.

.

42


42

Estás al otro lado, 
tan allá,
que un siglo 
de años luz
apenas 
podrá rozarte.

.

41


41

Apenas 
unas gotas de reloj
y después el silencio.

.

miércoles, 13 de febrero de 2019

40


40

Rebrota la luna
con su belleza de otoño
y con su frialdad de lejos,
rebrota y luce
en esta noche de miércoles.

.

39


39

En este instante
de frialdades negras
con qué 
extraordinarios  sueños
nos acariciarán las horas.

.

38


38

Ese silbido 
que del bosque se evade
serpentea oscuro 
entre las buganvillas
y la flor del almendro

y llega al costado
de la mar que brama
su clamor noctívago,
sus perennes quejas.

.

37


37

Desde la rama del limonero,
sobre el estanque mudo
cae una gota,
y rotura a la luna
en aros excéntricos.

.

martes, 12 de febrero de 2019

36


36

Y ahora es la mar
la que ocupa la enorme mudez
de estas horas.  Deshace
con su eterno rumor en el rompiente
la espesa negritud de mi silencio,
mi terco divagar
por tus distancias.

.

35


.
35

Arde el crepúsculo
con un enredo de granates
y naranjas. Se entristecen las luces
de pura obsolescencia.
Lo sabemos. Todo es cíclico.
Incluso la hermosura sin par 
de nuestra estrella
de la vida.

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34


34

Pájaro de luz que adornas los días
grises de febrero, ven aquí,
al borde sur de las marismas
y haz de tu trino
una oda a la esperanza.

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33


33

Acomoda tus dedos
como para una caricia,
otoño de añiles demacrados,
de oros enfermizos,
deja que de ella, de su sombra,
el aroma me roce.

.

lunes, 11 de febrero de 2019

32


32

Hay un lugar aquí, entre las viñas
y las salinas, entre los veleros
que sestean al albur de las mareas
y la inmensidad de la plata
que aguarda los salitres, hay, te digo,
un espacio para ti,
entre mis manos.


.

31


31

Dormita, más allá de esta niebla
que sutilmente respira en mi paisaje,
tras la loma verdosa de los pinos,
la ciudad, dormita la ciudad
sus terrores nocturnos,
su paz indubitable,
puede que
el amor
apasionado
en cualquier momento
de la madrugada.

.

30


30

Apenas unas millas más allá de estas costas
sucede África, con su inmensidad libérrima,
con sus terribles historias, con sus selváticas
vivencias. África con sus hambres,
con sus sabanas extensas, con sus ríos
despóticos, con sus cataratas hermosas.
África como la definición del paraíso
y a veces, muchas veces,
como la del infierno.

.

29


29

Un nudo suave se te azoca
tenaz en la garganta. Es el instante
crucial de decidir sobre la vida.
¿Qué es vivir? Nos preguntas.
¿Sentir una emoción, comunicarse
o latir por latir hacia la nada?


.

domingo, 10 de febrero de 2019

28


28

Hágase por fin
la luna llena,
el cielo de febrero
en esta noche rala
necesita de su luz
relumbrante
y viva.

.

27


27

Quizás
en otro instante sepa
en qué lugar de mí
se esconde la alegría.

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26


26

Milenios sobre ti,
oda a la ingravidez,
y en un instante
tu evolución perfecta,
se hace
un nudo 
de inútiles plumas
sobre la piedra inerte.

.

25


25

Es así, la atracción
de la masa por el núcleo,
se rompe el peciolo
y la fruta cae
alocada
hacia la tierra,


más o menos.


.

sábado, 9 de febrero de 2019

24

24

Tengo entre mis manos
una oquedad infinita
 y 
              tus palabras
           distantes.

.

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23


23

Qué día de mañana
nos aguarda sigiloso
en el inesperado 
tránsito
de la vida.

Ahora tan latiente
con sus pulsos revividos
este corazón
permanece mudo
ante la absoluta certeza
de su propio finis terrae.


.

22


22

Se agitan en mi patio
las sombras de febrero
con sus disfraces de brillos
temblando en los rincones.
Las hojas que ahora brotan
tempranas como albas
respiran de este sol
su aliento otoñado
y
so
bre
vi
ven.

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21


21


Hiciéronse los lutos
sobre mi mar de ahogos,
de nuevo la esperanza
se nos va a pique.
Los hombres que transitan
desde el hambre hacia la gula
dejan otra vez
sus almas en los abismos.

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viernes, 8 de febrero de 2019

20


20

Sabes, 
siempre te lo he dicho,
que algunas veces 
se me evade la tinta, 
se me ocultan las letras,
se me van las palabras
por más que bullan
en mis frenéticas neuronas
emociones múltiples
principalmente
dramáticas.

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19


19

Siempre llega,
a este lugar de mi algaba,
el soplido del Levante
con sus friolentos filos
para 
desamparar
mis noches,
para que la calidez
me huya
a algún sitial lejano.

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