lunes, 24 de septiembre de 2018

72


72

Haz de estos hilos umbrosos que circundan
el alma de la noche, un hito a la luz,
a la bruma, a la palidez brillante
que se extiende por mis campos. Haz
que la Luna que crece ampulosa,
inmensa, fulgente, sea nuestro signo,
el nexo de unión
para cualquier otro día.

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71


71

Sigue aún, bordeando las tapias
de mi casa noctívaga, un jazmín
florido, ahora un melocotonero sin frutos
y un sueño por venir que vive alejado
de mi verdad cotidiana.

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70

70

Qué grandísima ironía
conocer a un Dios
que fuese
enternecedoramente
finito.

.

69


69

Qué oración pregonar
en mis noches oscuras
para poder huir
de mis propias
palabras.

.

viernes, 21 de septiembre de 2018

68


68

Desde este bosque quieto,
desde esta paz de septiembre
suavemente otoño,
con la damadenoche
expandiendo su aroma
por la calidez de estas viñas.
Desde estos pinares mágicos
hasta el aroma a salitres:
Una vereda con sus buganvillas,
con sus recodos y sus rectas,
con sus laberintos,
hasta el bramido del agua,
hasta la señal infalible
de un Dios verdadero.


.

67


67

Tras tanto,
tras las batallas perdidas
y los estíos de fiebres,
tras los otoños sorteados
y  los naufragios sufridos
carne adentro. Tras
los inviernos oscuros
con sus tristezas internas,
con sus cantos íntimos,
con sus escalofríos de siempre.
Tras tanto
aún aquí
sobreviviendo
apenas.
.

66


66

Aún ahora
pese a la quietud del aire
exhala el jazmín
la esencia entrañable
de su aroma.
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65


65

Vas, observas su inmensidad,
la liquidez de sus células, las ondas
con que laten sus misterios
y te haces incurable adicto
de su belleza sin límites.
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64


64

Courier new, roman gothic, segoe clasic,
con qué caligrafía escribiría un tequiero
en mi vieja agenda moleskine
repleta sus entrañas de otros
nombres malheridos,
repletas de anécdotas,
de cotidianidades varias
que fueron importantes
para este que te escribe.
Con qué entonación habría de decir
los besos que te guardo
para que pudieran vibrarte
las ansias que me surgen.
Dime, amor, qué oscura profecía
tendremos que cumplir
para hacer de este círculo
una exacta cuadratura.

.

63


63

Cuando necesito
habitar los silencios
de estas noches glaucas
desprovistas de Luna
me adentro en el rompiente
hasta el filo del ocaso
y me hago a sus latidos
de aguas espumosas
y en sus calmas
sabrosas de salitres
rebusco en mi memoria
y me acerco a tu nombre
con el roce suave
de mis dedos distantes.

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62


62

Cruza la umbría que señala la calle,
al otro lado de los jardines grises
existe aún el rumor del verano
completamente indemne.
Cruza la calle y observa el hito
que afecta a la seroja
en sus rincones de invierno
preparadas ya
para su último tránsito.

.

61


61

También tú, algún día,
como las hojas hoy
que se hacen otoño,
caerás desnudo
ante tanto espanto.

.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

60


60

También aquí
existen los fárragos,
cuando quisiera decir
faro guía, tu nombre,
cristalina levantera,
convulsión en las flores
que aún viven su estío,
buganvilla, eucalipto
y zingonio y limonero
y un atisbo de luz
en esta noche de luto
en que la Luna crece
decidida y eterna
por mis soledades
intactas
hasta que tus sueños
me rompan.

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59


59

¡Tú, a ti te nombro, a ti
que hallas el lugar propicio
para tejerte un imperio,
para pretender que la nada
crezca en tu pobreza
hasta rebosarte de oros!
‘¡Tú que mientes
con terribles futuros
firmemente imposibles!
Dime cuando
romperás el espejo
en que te ocultas
oprobioso.

.

58


58

¡Cuántos siglos habrían de ser
para que por fin despertemos
a esta realidad terrible!

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57


57

Habla, desde su silencio grave,
el rumor de las aguas
me parece que hablan,
dulcemente a veces
habla de docilidades,
de riesgos por los latidos,
de arcoíris morados,
de labios violetas,
de un cian en los sueños
que en sus entrañas
se pierden.

.

56


56

Desde aquí, frente a la mar,
su infinitud probada,
su persistente ir
desde ayer hasta el futuro
para retornarme siempre
actual a la memoria.
Desde aquí hasta tu puerto
el sueño de llegar-te,
un vendaval sin cura,
el deseo invencible
de naufragar
en tu costa.

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55


55

Queda el mar tras su revolución diurna,
ahora en el ocaso, cargado de granates,
de estratos amarillos, de violetas
y de su titilar diluido. Queda el mar
aguardando el naufragio
de mi ánimo en su verde
eternidad radiante.

.

54


54


Calla sobre la espiral del día
cuando los brillos fruncen
el fulgor en las distancias.
Calla el aire su calenturiento éxodo
desde el Este hasta el Oeste
con su sequedad de siglos
hilado entre sus fibras.
Calla el bosque ahora umbrío
tras el crepúsculo bello
y callan
los pájaros sus himnos
que cada tarde entonan
para gloria
de sus alados dioses.

.

53


53

Entiéndase el enigma, su halo,
la elipse que recorre con mis sueños.
Entiéndase su magia y su perímetro,
el don que otorga a las almas
que vagan por las noches solitarias.
Entiéndase su enfermiza
persistencia a las luces, su palidez
eterna, su bruma misteriosa.
Entiéndase que la quiera
como se quiere a la diva
del Universo entero.

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lunes, 17 de septiembre de 2018

52


52

Cuando siento el pulso de tu voz,
el aroma azul de tus palabras,
la seda en que muta el filo de tus uñas.
Cuando tengo las islas y los mares
al borde de mis manos si te rozo. 
Cuando atisbo
que creas de la nada
un minuto para mí,
la noche dulce de estos campos
se hace completamente Luna
y tu nombre
me late
calenturas en las venas.

.

51


51

Nada explica
este sopor de las horas
cuando la ciudad
dormita sus angustias.
Se densa el rumor
de las calles solitarias,
lucen los neones como faros
fantasmales para quiénes.
Es la ley,
cuando huyen
las gentes a sus hogares
las plazas y los políticos
me parecen inservibles.

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50


50

Dime quién señala esta negrura
que se extiende por los páramos
obcecados en mis jardines. Quién, dime,
quién asfixia a la Luna en el silencio
de esta noche glauca. Dime quién
podría resucitar su brillo, su halo,
la magia que se hila en su bruma.

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49


49

Si has visto las tenebrosas luces del ocaso
con su obtusa obsesión por la rutina, si has visto
la espesura del silencio que acompaña
a esta diminuta hecatombe que sucede
cada día. Si has visto cara a cara la hermosura
del crepúsculo en mis mares, te podría decir
que es mi momento propicio de soñar-te.

.

sábado, 15 de septiembre de 2018

48


48

Habrías de aprender, amor,
a interpretar mi tacto,
a conocer mis gestos, a traducir mis huidas
hacia mí mismo. Habrías de aprender a darte 
y a tenerme, a ser 
silencio, grito,
primavera, laguna, 
maremoto
si en las noches en que me huyes
no logro alcanzarte
cuerpo a cuerpo. 
¡Sé que
te será imposible 
conquistarme...

ya 
estoy 
vencido!


.

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47

Apenas habría 
de buscar unas palabras
que nombrase
a este gran navío que se adentra
en las honduras de mis sueños
y siempre
 naufraga con las luces. Buscar
una idea, un sentido, 
un pobre argumento: En 
esta noche gris
 la Luna
fulge 
con su pálida tristeza 
y su halo prematuro
es el signo verdadero
de un milagro.

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46


46

Qué decir del mar, de sus ondinas
perennes que hacen del rompiente
su objetivo. Qué decir de su belleza
inmensurable, qué de sus hambrunas
que siquiera distingue
entre la eternidad del acero
y la eternidad de las almas.

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45


45

Cric, cric, cric, tiembla la lluvia
en el cristal de mi ventana. Se hacen
humedales los secanos, las flores
se reviven, las luces fulgentes
que conforman las farolas
se hacen
una fiesta de gotas arcoíris.


.

jueves, 13 de septiembre de 2018

44


44

Con esta caligrafía 
de desolación y de sombras
solo te quiero decir: 
Que otra vez mañana
amanecerán las luces 
con sus fulgores recios,
con los dorados límpidos
de estos descampados mundos.
Mañana, 
quizás mañana, 
acordemos por fin 
el significado del tacto.

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43


43

No hubo un eco, ni un gemir
del aire en las dunas 
sino aquella sinfonía
que legitimara su esencia. 
Sé que estaba
bordando tras la mar
un halo de luz
apenas perceptible en la tarde.
Después confeccionado el tapiz
con sus alegorías más íntimas
conjugué tan solo un posesivo:
Soy tuyo, enteramente tuyo.

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42


42


Están batallando las fuerzas
del aire y de los árboles
y ya sabes quien vence, tras la luz
dobléguense las sombras. Es así
el logaritmo, la raíz principal
de estos misterios,
subsumirse a su fuerza
o rehacerse en ave, en éter,
en nebulosa sutil que se disipe.

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41


41

La tarde, próximo el crepúsculo,
tiembla azul granate y albo.
Conforman el auditorio gaviotas,
gorriones, las tibias erratas
del aire en las salinas
y ese Dios ingrávido
que tan despacioso cae.

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miércoles, 12 de septiembre de 2018

40


40

Porque soy sombra y me defino
sombra, anónimo ente
que en este ser vigilia
aguardara un milagro.
O que seas en mi bruma
tu cuerpo y tu palabra
y tu mirada en flor
y ese ser en ti
que aflora en tus promesas.

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39


39

También septiembre late
cada instante en un verano próspero.
Así las buganvillas atónitas
y el jazmín y las begonias
se creen siemprevivas.

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38


38

Por los árboles y los asfaltos
desde el bosque a la ciudad
el viento sopla
la infinitud de su aliento,
la canción de su glotis
eternamente joven.

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37


37

¡Oh, tú, mujer de la alquimia
en las palabras, de la música
adherida a la voz! ¡Oh, tú
mujer, por qué aquí
y ahora,
te necesito tanto!

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martes, 11 de septiembre de 2018

36


36

Un chasquido de cristal
casi inaudible,
un mundo perfectísimo
que danza arcoíris
en la pupila de un instante,
como un río minúsculo
que recorre una hoja
desde el peciolo
hasta su punta,
como una célula mágica,
esta gota que cae.

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35


35

Están, sé que están
bordeando nuestros límites,
soterradamente,
audaces vigilantes
están
siempre están.

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34


34

Como miríadas de sierpes cristalinas,
el Levante, se hace en mis jardines,
en los cuatro pinos de mi casa,
en la calma inestable de la mar.
El viento y sus locuras
enquistándose en los huecos
que nos permanecen indemnes.


33


33

La liquidez del aire acaricia los campos,
el bosque, las salinas, se enroca
en los tejados, se bruñe en la grama,
besa el nombre de las cosas
y las refresca.

.

lunes, 10 de septiembre de 2018

32

32

También en la mar se produce el silencio
con un trémulo suspiro de las olas en el rompiente
y también el crepúsculo se acalla
y se desnutre de colores, ahora los violetas,
los sanguinas, los óxidos dorados
y el silbo alargado del viento en los arbustos
solivianta de nostalgias
el tránsito sutil de la luz a la tristeza.

.

31


31

Aún, como un himno a la esperanza,
laten los jazmines sus flores en mi jardín,
aún las buganvillas sus colores, fucsias,
granates, amarillos y vibra en los árboles
todavía
el trino cadencioso
del jilguero.

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30


30

Despiertan en los rincones
el viejo rito de los árboles,
su caducidad imperiosa
en estos meses,
el símil del frío
en su desnudez terebrante,
la mudez de los solos
ante este invierno
que nos llega.

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29


29


Regresa como siempre a los tiempos
el ritmo circadiano para hacer de las luces
un paso a las umbrías,
al antiguo gris de mis paisajes,
con un gesto adusto y llagado
apenas sosegado por el hábito.

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sábado, 8 de septiembre de 2018

28


28

Toda flor se mustia, todo estío
propende al otoño, toda vida
a sus lutos, todo grito a sus silencios.
Todo amor a un cenotafio,
todo beso tiene su seroja
y todas las caricias
un arcosolio.

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27


27

Una estela luminosa recorre
el denso azul de estos cielos,
lágrimas de extraños meteoros,
residuos del enigma de otros mundos,
fulgentes misterios de otras vidas
que se incendian de estupor
ante la indecible visión de  la belleza.

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26


26

Con qué sentido tú, tiempo,
persistente, insensible,
nos hace mutar a tu manera
en el imparable
latir de los relojes.

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25


25

Otrora aquí los sarmientos, la luz
apoteósica del mediodía, las tardes
residuales del estío, los tordos,
las lilas, los sueños enclaustrados
en las calas que resguardan el amor
de la intemperie.


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viernes, 7 de septiembre de 2018

24


24

Discurre sigilosa la noche
entre la calma cadenciosa de estas horas
y la etérea transparencia
de los cielos y su infinito.
Algún Dios está moldeando
el candor de esta hermosura
milagrosa.

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23


23

Cómo la inmensa multitud
que batalla cada día en mi pueblo
transita sin alarmas por sus vidas,
sin nada que decir,
sin un motivo
que le sea suficiente
para alzarse.

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