miércoles, 25 de abril de 2018

64


64

Mira al Sur, a este confín
de la tierra todavía abandonada
a los recursos. Mira
estos territorios de los nadies
que vagamos sin norte por la tierra,
observa los pasos hacia el abismo
que habitamos. Contempla,
amigo, la desgana que nos hace,
la abulia que nos curte,
nuestra genuina propensión
a la tristeza.

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63

Debería ahorrar sílabas,
palabras, oraciones,
discursos emaciados
que denuncian
la inacción, la quietud,
la muda condición
de los cobardes.

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62

Silban en los alambres
la respiración del viento
y ululan como sierpes
encantadísimas
entre las ramas,
en los tendales,
en la noche cadenciosa
que ahora vibra.

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61

Porque no tuve conciencia de que estabas
me fui perdiendo en mis propios laberintos,
porque repudié los templos, la fe, las oraciones
para parecer más recio, porque huí
de las brújulas para hacerme libre
me fui extraviando de la vida
y ahora, al final de este camino,
me resumo
y
estoy atado,
soy ancla,
raíz,
rezón
en este boque,
en este hábitat,
en mí mismo.

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martes, 24 de abril de 2018

60


60

Sucede el crepúsculo entre
los salitres últimos del día
y las enfermizas luces de un sol
que se derrota.
Sucede entre sangrazas violetas
y suspiros del aire
enredados en las ramas
de las buganvillas.
Sucede que el mundo
de los escalofríos
se adentra en la noche
de los desnortados.



59


59

Hubo tiempos
para hablar de las guerras
que vivimos de lejos,
para hablar de los libros
que leímos sin prisas
en las horas de guardia,
para soñar con futuros
rebosantes de risas, de fiestas,
de luces brillantes
alumbrando las noches
y sin embargo, amigos,
nos quedamos aguardando
a que algún dios piadoso
asumiera el trámite
y firmara la orden.

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58

Insiste la marea en el rompiente
para dejar su huella, 
para dejar su pulso,
para que su líquida rúbrica
permanezca impregnada
para siempre en las rocas.

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57

Hay horas cargadas de umbrías,
horas rebosantes de luces, horas repletas
de hambrunas y otras abocadas a los tedios.
Hay horas para escapar a las calles,
para huir a las plazas, para contemplar
los paisajes en que las gentes desgasta
sus horas entre rutinas y abulias.
Y hay horas, como esta hora,
en que sueño contigo.

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domingo, 22 de abril de 2018

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56

Cómo persistir en esta cómoda
manera de vivir, cómo mantener
esta protesta apenas audible
en nuestras casas, cómo sentirnos
satisfechos, felices, sonrientes,
disfrutando de los males de estas tierras,
de esta patria, de estos páramos,
entre sobras, riquezas, atenciones,
mientras el resto de los mundos
se desnutre.

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55

Un reloj, un tictac, un triste calendario
hecho de otoños que deshoja
cada mes, cada semana, cada día,
haciendo de las vidas de los hombres
un camino hacia la nada.


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54

Entre nubes gigantescas,
el crepúsculo,
sucede en granates y morados,
como un rito en que el sol
se nos deshace.

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53

Salgo a la intemperie para vislumbrar el silencio
que vibra por las calles. El mundo sigue apagado
a la hora del alba. El aire sabe a frescor, a un otoño
persistente que se atreve a seguir en su aventura.
De esta primavera desmayada
solo podemos esperar
hitos esporádicos de luces enfermizas,
regueros friolentos del Levante,
flores que se llagan en los óxidos,
rincones que se enrocan en sus umbrías.

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viernes, 20 de abril de 2018

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52

Contemplo la mar y sus esencias, su luz,
sus lisis, sus milagros, el latido perenne
con que lame el rompiente. Contemplo
a la mar y sus reflejos de luna escondida
en sus entrañas y su ávida pasión
por saber del color de los naufragios.
Contemplo la mar y me defino
como un ente minúsculo, como un ser
indefinido que apenas acontece,
que siquiera es arena, ni gota,
ni espuma,
solo un títere
diminuto
que apenas
resulta relevante.

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51

De los ángeles que se agolpan en mis noches
tengo que  decir que son extraordinarios
seres luminosos que se ocultan tras las sombras
espesas de estas horas y que de su extraños
rituales destacan la ingravidez de sus sueños,
sus voces que presagian destellos de tristezas,
antiquísimos temores enquistados en la memoria,
explosiones silenciosas en los pobres corazones
de miríadas de amantes sin futuro.

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50

Somos moribundos navegantes de esta vida,
de estos tiempos, de esta historia que nos toca.
Somos iguales transeúntes por los mundos
que habitamos. Nómadas solitarios
perdidos irremisibles entre galaxias,
en distantes nebulosas,
por la espesa oscuridad del universo.

Somos hermanos entre hermanos
  y no obstante
y no obstante
somos
asesinos de edenes,
hurtadores de futuro,
falsificadores de vidas,
somos monstruos insolidarios
para el otro.

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Laberinto

Yo, ahora puedo confesarlo, estuve allí. No quise pero me fue imposible decir no a tanto libre albedrío. El mundo se había confabulado para recluirme. No podía sino escapar.

Las noches eran interminables y la fiebre se cernía constantemente contra mi universo. Yo era aquel que sufría de noches interminables. Cuánta soledad puede soportar un hombre sin que una voz procure sanar sus insomnios.

La mar permanecía tormentosa al fondo del paisaje. Y a este lado sufría la ciudad su intoxicación de asfaltos, de luces, de ruidos. Ya no me servía la multitud. Habría de refugiarme lejos de ella. De hecho detesto su definición. Detesto su sonoridad. La detesto. 

No quiero que sepan que no soy yo el que habla. Soy el que observa ese retrato desolador. Un dios me señala y no quiero pronunciar otro pecado. He decidido ser fiel a mi pensamiento. No, no soy yo el que habla. Yo soy este que os digo. He recorrido caminos antiguos hacia ninguna parte. Quién no, me dice el escriba. Nunca pude imaginar haber sido yo. Ese, ese. Me renuncio, me excluyo de mi figura. Es él, miradlo, es él. Ese otro que soy cuando guardo silencio. No debo denunciar a ese profeta. Lo sabéis todo, no está en mi tratado. Me fue impuesto por el destino. He de permitir que ore, que discurse, he de dejar que fluya. ¡Qué alguien vocalice una maldición! A mí me está prohibida la palabra. Debo enmudecer este instinto. El deseo imperioso de denunciar la atrocidad de los creadores. Nos hicieron así, manifestaron los apóstoles, a su semejanza. Cómo contestar que por qué tan imperfectos, por qué tan imperfectos, por qué…  ¡A su imagen y semejanza!, nos juraban y yo ya no los creo. Desisto. He de huir, os lo he dicho. ¡Soltadme, soltadme! No quiero permanecer en este túmulo. Deseo el alba, el vuelo, la paz transfronteriza del nómada, no la desazón asfixiante de los vagabundos cuando le prometen un árbol, las raíces, una roca, el hogar que hace siglos le hubiera conmovido.

No soy yo, os lo repito, no soy yo este que habla, acaso tampoco el que os escribe. Se me arrancó el verbo. Me negaron el ritmo, la música, el sonido de la glotis. Y he de huir. 
Ese otro que me desnutre permanecerá con vosotros quizás hasta el próximo instante.

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martes, 17 de abril de 2018

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48

Algunas veces se enrocan las palabras
en la lengua
sin ganas de escapar de su guarida
para manifestar un pensamiento,
una emoción o un discurso
sencillamente eso,
comunicarse
y si sucede
esa agonía
siempre nos quedan
alocuciones, odas principescas,
rimbombancias,
fértiles oratorias a los insignes
ciudadanos de las necrópolis,
profecías infalibles, himnos
a la fortuna,
sortilegios a las desdichas
y sobre todo
fervorosas plegarias
con tu nombre.

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47

La luna nace
estrepitosamente
desde las sombras.

Alguna vez fui
un hacedor
de pequeñas historias
concentradas
en un haiku deforme,
cinco, siete, cinco
y una emoción de súbito
sobre el papel en blanco.

Llego a la noche
con las manos desnudas
y con sus geodas.

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46

Ahora me dirigiré a su excelencia,
dos puntos.
Excmo. Señor, aquí qué digo,
pienso, medito, valoro
si guardar silencio o cantarle a la luna
cuarenta verdades incuestionables.
Prosigo: Excmo. Sr.
usted que pudo no lo hizo, no fue
capaz de molestarse y ahora
que quiere ya no puede,
quede su excelencia con dios
o con quien fuese, mas dígame
cómo diseño
la tipografía de esta esquela
y su Requiescat in pace
para siempre.

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45

Llego aquí, creo un paisaje,
observo la luz inexistente del jardín,
me sitúo en el ángulo apropiado
para observar al viento
que llega desde el Este,
después me oculto
de todos mis insomnios
por si fuese que los sueños
me eligiesen esta noche.

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lunes, 16 de abril de 2018

44


44

Aún en abril se tejen los fríos
de los crudos inviernos, los vientos temibles
que arrasan las ganas, los oscuros
rincones que acogen las nieves.
Aún en abril, cuando el sol enfermizo
intenta un latido, un cálido gesto,
el símil copiado de la calentura,
resulta que es pobre, que es triste,
que es feble, la luz y los ánimos.

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43

Buenas noches, amor, ahora que llego
a estos sitiales que la noche abandona
a su suerte oscura. Ahora que acudo
a la soledad de mi bosque cargado
de umbrías, de tics vegetales, de ramas
que agitan sus silbos al aire.
Ahora, mi amor, que no tengo besos
que llevarte a los labios
regresa a mi vera
y haz que reviva.

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42


42

Estará ahí, en las ciudades sin nombre
que tienen los atlas, en las islas lejanas
de latitudes ignotas, en las altas cimas,
en los desfiladeros o en las noches extensas
de los graves insomnios. Estará ahí
en las calles sórdidas de los sueños terribles
de los niños con hambre,
en las estatuas de óxidos ahítas de fríos
y en las pesadillas que te horadan los huesos,
estará ahí, siempre pendiente,
de infligirte una herida
con sus rigurosas saetas
marcando el tiempo.

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41

Tras las nubes oblongas 
de mi cielo nocturno
sé que existe un mundo infinito
rebosante de estrellas.

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40

Borrador 40

La ría expuesta a la bruma
livida del alba,
el viejo arsenal de los desguaces,
Astilleros, la bahía, el decrépito
crujir de los navíos en carena
este es
el motivo principal
de mi paisaje.

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39

Borrador 39

Este cielo azul inmenso
me propone 
un himno a la esperanza,
una oda a los dioses
pero esta realidad que me acontece
me deriva 
hacia un luto,
hacia un requiem 
proverbial a la tristeza.

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Borrador 38

Yaces aquí, madre, 
con tus latidos indemnes
bajo la turbidez del tiempo
en ti como una losa.

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Borrador 37

Se concentra la mirada 
en un instante
del tiempo
y la memoria
te tirita
de emoción.
Un vencejo amanece
de las luces
y parece 
que el dios de la nostalgia
aún respira.

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viernes, 13 de abril de 2018

36


36

Retoman las tristezas de la noche
el rito habitual de las umbrías,
sopla el viento 
simulando una tragedia
con sus silbos, 
se apagan
los hemáticos reflejos del ocaso
tras los mares, 
dormita
la ciudad su soledad,
se apocopa 
la fe en que suceda
otro día más
como un regalo


de colores.

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35

Hastiadas las flores de grisuras
en su osamenta, 
exhaustas
de las aguas friolentas del otoño,
ahora
se expanden ambiciosas
a las luces
brillantes de un abril
que nos simula 
renacerse
en otro invierno.

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34


34

Se acercan los lobos de la noche
a estos deslugares de la mar,
aquí
en las rocallas
donde se hunden los sueños
en las negruras
extensas del ocaso
aúllan sus silencios estridentes
mientras 
desciende el sol
hacia su nada.


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33


33

Tiene los ojos dolorosamente azules,
como el cielo azul de las mañanas
más lucientes, como un océano
cuando se hace eternidad y hondura;
Tiene los ojos absolutamente azules
tan azules
que juega a la cierta oscuridad
de la ceguera.

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jueves, 12 de abril de 2018

32


32

De las torres altivas del crepúsculo
descienden los soles en la distancia
hasta verterse su luz en otro día.
Y se hace en mi paisaje
un silencio
que asemeja a los templos en que los dioses
pregonan sin palabras
sus milagros.

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31


31

Alguna vez, quizás nos sea pronto,
lucirá una luz de primavera
verdaderamente
una luz de primavera
como un canto por fin
a la esperanza.

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30


30

Sucede que ahora
el viento, la lluvia, la soledad de la mar,
la oscuridad del bosque, el mudo
discurrir de las horas, el tiempo,
siempre el tiempo
marcando el ritmo de la vida,
imponiendo sobre mí
todas sus leyes.

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